Él la tomó de las muñecas y comenzó a apretarlas tanto que ella no dejaba de gritar, la empujó y cayó al piso. Su ropa estaba desgarrada, tenía moretones en los brazos y las piernas, sus mejillas estaban humedecidas y rojas, no paraba de llorar y de suplicar que parara pero el seguía más y más fuerte, obsequiándole un golpe con cada palabra que pronunciara. Él buscaba una respuesta, una que lo satisfaciera, no quería un simple 'no'; creía que mentía.
La tomó del cabello y la arrastró por el piso, ella trataba de escapar pero no lo conseguía, hasta que sin querer lo arañó. Armando lo tomó como un insulto, como un acto de rebeldía, en sus ojos sólo se reflejaba el odio y ella no podía hacer más que horrorizarse. Él levantó su mano lo más alto que pudo y la dejó caer en su mejilla derecha con todas sus fuerzas. Leticia intentó esquivarlo, en verdad lo quiso pero sus reflejos ya no eran los más adecuados y quizá en su subconciente sabía que merecía eso. Él debía castigarla y enseñarle cómo debe de actuar una buena esposa al igual que su padre lo hizo con su madre. Y como don Raúl lo hizo también con ella, su hija era reflejo de ellos y cada vez que hacía algo que él considerara mal, ella tenía que pagar las consecuencias.
Leticia sintió el frío del suelo, ni si quiera le dolió el golpe, lo vino venir, supo que lo sufriría pero estaba tan asustada que no pudo sentirlo. Se dio cuenta que la había golpeado cuando escuchó el estruendo y su cabeza fue a rebotar en el mármol. Sus ojos estaban inmóviles, pero no podía enfocar bien, distinguía sólo una sombra, sabía que se acercaba a ella, necesitaba huir de ahí como fuera, pero no podía levantarse, ni si quiera era capaz de sentir su cuerpo. La sombra se acercaba cada vez más, hasta que estuvo enfrente de ella, la tomó de la cara y con una voz totalmente diferente a los golpes que le había dado, le hizo la misma pregunta que comenzó todo. Ella la escuchó, sabía que tenía que decirle una respuesta, esa que él quería escuchar, pero que en cierto modo no era verdad. Al final, salió un sonido de su boca, sus labios articularon aquélla palabra, su cerebro no pensó en las consecuencias y Armando de nuevo la golpeó.
Despertó en una cama, su cuerpo parecía estar como flotando, lo único que podía sentir era un intenso dolor de cabeza, escuchó un "ya despertó" y unos pasos al terminar esta frase. No sabía dónde estaba ni qué había pasado. "Buenas tardes, soy el doctor López", quería saludar pero no podía contestar "no se preocupe en responder, le han hecho un gran corte en la garganta y creo que no podrá hablar en un par de días" no sabía a qué se refería el doctor, pero éste continuó "sus análisis han salido bien, tiene varios golpes en el cuerpo, pero todo esta perfectamente. Unos agentes de la policía quieren hablar con usted y en cuanto termine puede irse, sólo pase con la enfermera de aquí afuera para que le concierte una cita para mañana" el doctor abrió la puerta y salió de la habitación, acto seguido dos personas entraron "Buenas tardes, somos los agentes Sánchez y Mendoza, queremos hacerle una simple pregunta, a pesar de que el doctor dijo que le era imposible hablar, está seguro que puede escribir en esta libreta" le enseñó un pequeño cuaderno y una pluma, se acercó hasta la cama y le las dio en la mano, le costó un poco de trabajo levantarla pero así lo hizo.
"Queremos saber ¿por qué cometió el asesinato?" se comenzó a marear al escuchar esto, a qué se refería ese polícia ¿asesinato? ¿de qué hablaba? El agente pareció notar esta confusión y fue más claro "Sabemos que su matrimonio pasaba por muchos problemas y que incluso había violencia, sus vecinos escuchaban gritos casi cuatro veces por semana" su cabeza asentía, como si lo que dijera fuera del todo normal. "Entonces ¿por qué ahora decidió que debía morir?" su cabeza daba vueltas, giraba en torno a la palabra muerte. No podía recordar nada, no sabía qué debía de recordar. Tomó la pluma y escribió con mucha dificultad "no sé a qué se refiere", levantó la libreta y se la mostró. El policía hizo una mueca y le dijo a su compañero "mire sabemos que la violencia intrafamiliar es de lo más común en este país, pero no hasta llegar a esos extremos".
Una enfermera entró en la habitación "disculpen, sólo vengo a traer la comida, continúen" dejo la bandeja en una mesa frente a él y un destelló de luz brilló sobre un pequeño cuchillo. Su memoria comenzó a surgir, esa pequeña imagen desencadenó sus recuerdos. El policía volvió a hablar "Mire, necesitamos que nos diga el motivo", quedó en estado de shock por unos segundos, tomó la libreta y escribió. El agente leyó todo "tenía miedo de morir, por eso lo hice", él hizo una señal de asentimiento "Señora Leticia Hernández queda arrestada por el homocidio de Armando Guijarro, por favor levántese para que podamos arrestarla".
La tomó del cabello y la arrastró por el piso, ella trataba de escapar pero no lo conseguía, hasta que sin querer lo arañó. Armando lo tomó como un insulto, como un acto de rebeldía, en sus ojos sólo se reflejaba el odio y ella no podía hacer más que horrorizarse. Él levantó su mano lo más alto que pudo y la dejó caer en su mejilla derecha con todas sus fuerzas. Leticia intentó esquivarlo, en verdad lo quiso pero sus reflejos ya no eran los más adecuados y quizá en su subconciente sabía que merecía eso. Él debía castigarla y enseñarle cómo debe de actuar una buena esposa al igual que su padre lo hizo con su madre. Y como don Raúl lo hizo también con ella, su hija era reflejo de ellos y cada vez que hacía algo que él considerara mal, ella tenía que pagar las consecuencias.
Leticia sintió el frío del suelo, ni si quiera le dolió el golpe, lo vino venir, supo que lo sufriría pero estaba tan asustada que no pudo sentirlo. Se dio cuenta que la había golpeado cuando escuchó el estruendo y su cabeza fue a rebotar en el mármol. Sus ojos estaban inmóviles, pero no podía enfocar bien, distinguía sólo una sombra, sabía que se acercaba a ella, necesitaba huir de ahí como fuera, pero no podía levantarse, ni si quiera era capaz de sentir su cuerpo. La sombra se acercaba cada vez más, hasta que estuvo enfrente de ella, la tomó de la cara y con una voz totalmente diferente a los golpes que le había dado, le hizo la misma pregunta que comenzó todo. Ella la escuchó, sabía que tenía que decirle una respuesta, esa que él quería escuchar, pero que en cierto modo no era verdad. Al final, salió un sonido de su boca, sus labios articularon aquélla palabra, su cerebro no pensó en las consecuencias y Armando de nuevo la golpeó.
Despertó en una cama, su cuerpo parecía estar como flotando, lo único que podía sentir era un intenso dolor de cabeza, escuchó un "ya despertó" y unos pasos al terminar esta frase. No sabía dónde estaba ni qué había pasado. "Buenas tardes, soy el doctor López", quería saludar pero no podía contestar "no se preocupe en responder, le han hecho un gran corte en la garganta y creo que no podrá hablar en un par de días" no sabía a qué se refería el doctor, pero éste continuó "sus análisis han salido bien, tiene varios golpes en el cuerpo, pero todo esta perfectamente. Unos agentes de la policía quieren hablar con usted y en cuanto termine puede irse, sólo pase con la enfermera de aquí afuera para que le concierte una cita para mañana" el doctor abrió la puerta y salió de la habitación, acto seguido dos personas entraron "Buenas tardes, somos los agentes Sánchez y Mendoza, queremos hacerle una simple pregunta, a pesar de que el doctor dijo que le era imposible hablar, está seguro que puede escribir en esta libreta" le enseñó un pequeño cuaderno y una pluma, se acercó hasta la cama y le las dio en la mano, le costó un poco de trabajo levantarla pero así lo hizo.
"Queremos saber ¿por qué cometió el asesinato?" se comenzó a marear al escuchar esto, a qué se refería ese polícia ¿asesinato? ¿de qué hablaba? El agente pareció notar esta confusión y fue más claro "Sabemos que su matrimonio pasaba por muchos problemas y que incluso había violencia, sus vecinos escuchaban gritos casi cuatro veces por semana" su cabeza asentía, como si lo que dijera fuera del todo normal. "Entonces ¿por qué ahora decidió que debía morir?" su cabeza daba vueltas, giraba en torno a la palabra muerte. No podía recordar nada, no sabía qué debía de recordar. Tomó la pluma y escribió con mucha dificultad "no sé a qué se refiere", levantó la libreta y se la mostró. El policía hizo una mueca y le dijo a su compañero "mire sabemos que la violencia intrafamiliar es de lo más común en este país, pero no hasta llegar a esos extremos".
Una enfermera entró en la habitación "disculpen, sólo vengo a traer la comida, continúen" dejo la bandeja en una mesa frente a él y un destelló de luz brilló sobre un pequeño cuchillo. Su memoria comenzó a surgir, esa pequeña imagen desencadenó sus recuerdos. El policía volvió a hablar "Mire, necesitamos que nos diga el motivo", quedó en estado de shock por unos segundos, tomó la libreta y escribió. El agente leyó todo "tenía miedo de morir, por eso lo hice", él hizo una señal de asentimiento "Señora Leticia Hernández queda arrestada por el homocidio de Armando Guijarro, por favor levántese para que podamos arrestarla".